Visión y Misión Equistrónica
Los eruditos del Instituto Extraterrestre de Altos Estudios Equistrónicos (IEAEE), en cuanto que no somos del mundo pero estamos en el mundo nos establece en la tierra como plataforma de lanzamiento extraterrestre conforme Juan 17:15-23: No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo. Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad. Mas no ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.
El STREAM de Séptima Generación con que contamos los equistrones del IEAEE establece la hoja de ruta, el cuál permite accesar desde la tierra hasta los confines de la Creación, proclamando el Reino de Yeshúa, y también para llevar desde la tierra y tambien traer a la tierra el fruto de esta bendición de alcanzar la Creación y sus creaturas con esta proclama al cual hemos sido llamados.
El IEAEE, atiende al ardiente anhelo de la Creación y sus creaturas, conforme la revelación de Romanos 8:19-23: Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; y no solo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.
