sábado, marzo 7, 2026

El yotrón conociéndose a si mismo, en la operación Trinitaria

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Pedrotrón – Libro Soberanía de Dios

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Pedrotrón – Libro Soberanía de Dios

Introducción

La soberanía de Dios ha sido el fundamento sobre el cual descansa toda la creación.

Dios reina con poder absoluto y justicia perfecta, e invita a explorar la magnificencia.

No hablamos del dios fabricado por las religiones, sino del Dios verdadero del que revela la Biblia y hoy quiere manifestarse sin filtros a su pueblo y a las naciones.

La Escritura habla de un periodo en el cual la humanidad será puesta a prueba. Este tiempo ha llegado.

Este libro es un llamado urgente a despertar y vivir en la verdad eterna del Reino de Dios, que no es un concepto abstracto, sino un juramento del Altísimo para una transformación gloriosa activa y continua.

La justicia de Dios es un componente esencial de Su naturaleza, un lugar de amor y misericordia,

La cultura del reino confronta nuestra vida y nuestro estilo, que no deben amoldarse a los estándares de este mundo. El libro también nos desafía a romper con estructuras eclesiásticas y a adoptar una mentalidad de reino y gobiernos divino.

¿Es Dios verdaderamente soberano? ¿Dónde termina Su autoridad y dónde comienza nuestra responsabilidad como seres libres? Preguntas clave para comprender quién tiene el control de nuestras vidas y del mundo.

Dios ha concedido al hombre el privilegio y la responsabilidad de elegir.

Somos una nación santa, con una misión: manifestar la integridad del carácter y la fortaleza de Dios.

Capítulo 1

La soberanía de Dios es la autoridad suprema dominante.

Comprender la soberanía de Dios es de fundamental importancia para alinear toda su Creación con su plan eterno de redención.

Jesús, como el Hijo del hombre se sometió completamente a la voluntad de su Padre.

La enseñanza de la soberanía de Dios es esencial para todos los ciudadanos del Reino de los cielos.

Dios es el soberano absoluto.

Conocer y entender su soberanía tiene el poder de transformar nuestra vida diaria.

Cuando entendemos que nada escapa del control soberano de Dios, podemos vivir con una confianza plena. Este entendimiento nos libera de la ansiedad y el temor.

La soberanía de Dios también nos capacita para ser humildes, transforma profundamente, Reconocemos que Él es el Creador y gobernante absoluto, lo cual nos impulsa a rendir nuestras vidas en servicio y devoción total.

En lo físico y material, lo que tenemos proviene de su mano soberana.

La triste realidad es que muchos desconocen esta verdad vital., que nos llve a vivir de manera errónea.

La soberanía de Dios no solo es vital para nuestra salvación, también para experimentar una vida abundante.

Comencemos por examinar, bajo la dirección del Espíritu Santo, porque Él es la única persona autorizada para interpretarnos las Escrituras, hacernos entender que somos sus hijos.

Aunque no podamos comprender la soberanía de Dios muchos de sus misterios nos serán revelados según la Palabra de Dios.

La soberanía de Dios se presenta como un fundamento inmutable y absoluto en las Escrituras para que podamos cumplir su voluntad y entender su propósito.

Definición bíblica de soberanía:

Antiguo testamento

De acuerdo con el contexto paleohebreo bíblico, el término Adonai está relacionado con el concepto de soberanía del padre eterno o Dios. No solo describe un título, también la relación de YHVH con su creación.

Nuevo Testamento

El término soberanía se traduce al griego como Kirios.

Estos términos en hebreo y griego señalan el señorío y dominio absoluto de Dios.

La soberanía de Dios es un concepto supremo, todo poderoso, eterno. …establece que el atributo de Dios como el ser supremo e increado le da el derecho y la capacidad de gobernar todas las cosas de acuerdo con su voluntad y su propósito.

La soberanía de Dios es la autoridad suprema y dominante.

¿Qué es la Torah?

En su raíz hebreo, significa instrucción, dirección, enseñanza, apuntar a un blanco. Es el sistema que tiene propósito relacional, espiritual y eterno. No es sinónimo de “ley mosaica”.

Te transforma, te alinea con el Reino, es instrucción del Padre.

¿Qué significa ser soberano?

Supremacía absoluta. Nada sucede fuera de su voluntad decretada.

Independencia total: Dios no existe

Él es la existencia misma, es la vida, es la esencia del universo y de la eternidad.

No es parte de lo que existe, a lo cual Él le dio vida y existencia.

Dios creó todo de la anda (ex Nihilo).

Los falsos positivos de Satanás

Dios crea de la nada. Satanás falsifica lo existente, pues no tiene la capacidad ser original. Su única “habilidad” es tomar lo que Dios creo para corromperlo, distorsionarlo o imitarlo.

Dios crea vida. Satanás produce muerte disfrazada de vida.

Dios crea amor verdadero. Satanás ofrece lujuria y egoísmo.

Los falsos positivos son de las tácticas maestras del diablo.

Lo interesante es que apelan a nuestras necesidades reales.

Son falsos positivos porque parecen satisfacer algo legítimo.

La clave para desarmar estos engaños está en la Palabra de Dios y en el discernimiento que da el Espíritu Santo.

No nos damos cuenta de que estamos aceptando las imitaciones de Satanás, en lugar del diseño perfecto de Dios.

Satanás no crea, solo corrompe.

Sólo Dios es la justicia perfecta. Su voluntad trasciende la comprensión humana.

Adonai es el soberano eterno. La clave para relacionarnos con Él es reconocer su señorío y someternos a su voluntad. No se basa en mérito, sino en obediencia y en su gracia.

La soberanía de Dios es el fundamento sobre el cual descansa toda la creación. Nos llama adorarlo como el Señor supremo.

La soberanía de Dios es el fundamento de todo. La realidad inmutable que sustenta toda la creación y define el destino del universo.

Dios no comparte su soberanía con nadie.

Comprender la soberanía de Dios es esencial para todo ciudadano del reino. Nos libra de la incertidumbre, nos llena de confianza en su perfecto plan y nos capacita para vivir de acuerdo con su propósito eterno. El Señor nos ha dado el privilegio de conocer su gobierno, de caminar en su justicia y de confiar en que todas las cosas están bajo su control.

Si Dios es soberano, entonces nada escapa de sus manos.

No existe mayor bendición que vivir bajo el gobierno del Soberano eterno.

Capítulo II

La soberanía de Dios es una verdad central que se despliega a lo largo de las Escrituras, una realidad dinámica-

Dios ha demostrado su autoridad al ordenar el cosmos con propósito y precisión. La historia humana se desarrolla bajo el diseño soberano de un Dios que dirige todo hacia el cumplimiento de su plan eterno.

El ejercicio de su soberanía se manifiesta en la administración del Reino. Cada acto soberano de Dios refleja su carácter justo, santo y lleno de amor.

La soberanía de Dios se despliega en la historia donde vemos su mano dirigiendo los acontecimientos hacia su propósito eterno. Donde su Palabra y autoridad dan forma y sustento a todo. La administración del reino, donde Él gobierna con justicia, sabiduría y poder absoluto.

El ejercicio de su soberanía no solo revela su poder, también su fidelidad y misericordia, que libera y trae propósito.

Comprender la soberanía de Dios es fundamental para conocer su naturaleza.

Entender este atributo transforma nuestra perspectiva. La soberanía divina es un ancla para la vida.

Encontramos descanso en medio de la adversidad.

Aunque el hombre toma decisiones, es Dios quien guía soberanamente todo hacia su propósito.

Nos llama a la humildad. Esta verdad nos lleva a una mayor adoración.

Entender su soberanía nos prepara para enfrentar los retos de la vida con valentía y esperanza.

La soberanía de Dios es una verdad para vivir, es el atributo que establece su autoridad suprema y absoluta sobre toda la creación. Atraviesa, traspasa cada aspecto del universo. Es el poder que guía la historia y sostiene lo creado conforme a su propósito eterno.

Revela su capacidad de ejercer control total sobre todas las cosas.

Dios no actúa al azar ni está sujeto a fuerzas externas.

A pesar de su importancia, la soberanía de Dios es una verdad desconocida o ignorada por muchos creyentes, incluidos no pocos ministros, porque la soberanía desafía conceptos humanos profundamente arraigados.

Con frecuencia, las personas limitan a Dios. Él no es un ser humano. ÉL ES DIOS, YHVH, EL ETERNO, EL REY SUPREMO.

Estos términos no deben confundirse con la realidad de su naturaleza divina, que trasciende todo entendimiento humano.

Es importante recordar que nuestro lenguaje es limitado para expresar plenamente la soberanía de Dios, que trasciende por mucho nuestra capacidad de comprensión como seres finitos.

Ejemplo bíblico de antropomorfismo

Creación del hombre

Dios no es hombre para que mienta ni hijo de hombre para que se arrepienta.

La vida práctica

Confiar en su control absoluto

Vivir con propósito

Someterse con reverencia

La soberanía de Dios no es solo un atributo abstracto. Está presente, guiando y sustentando, conforme a su voluntad. Se despliega de manera majestuosa e incomparable en la creación. No solo revela su capacidad creadora, también su sabiduría infinita y su voluntad soberana.

Dios no solo creo lo que vemos, también lo que está más allá de nuestra percepción.: lo visible, lo invisible. Las leyes de la física invisibles.

La soberanía de Dios y la revelación divina. La sabiduría de Dios es incomprensible para el hombre.

Los caminos de Dios están fuera del alcance de la razón humana. La sabiduría de Dios es insondable e impenetrable sin su intervención.

La ciencia como reflejo limitado de la obra de Dios, sin una perspectiva revelada por Dios no solo está incompleta, sino lejos de la verdad divina.

Dios en su sabiduría decide qué verdades revelar al hombre y cuáles mantener ocultas.

La necesidad de la revelación para entender la soberanía de Dios. Es el Espíritu Santo quien abre los ojos de nuestro entendimiento para comprender y ver la grandeza de su obra.

Bases bíblicas que reflejan la soberanía de Dios

Colosenses 1:16 y 17

Salmo 103:19

Isaías 45:12

Daniel 4:34 y 35

Romanos 11:36

Apocalipsis 4:11

Proverbios 16:9

La soberanía: el poder creativo de su Palabra

Su Palabra fue suficiente para dar existencia a todo.

Hebreos 11:3 enfatiza que el origen de todo radica exclusivamente en su autoridad y su diseño divino-

La creación como testigo de su soberanía

El orden del cosmos, el equilibrio de la naturaleza, la complejidad de la vida, soberanía y sustentación

La soberanía de Dios en la creación nos invita a contemplar su grandeza y a responder con adoración, gratitud y reverencia.

La creación como manifestación de su propósito

Cada detalle de la creación fue diseñado para cumplir su propósito

El ejercicio de su soberanía en todas las áreas de la existencia se manifiesta con una majestad incomparable en la creación.

Dios es el creador de todo lo visible y todo lo invisible.

Aspectos fundamentales de su soberanía en la creación

El origen divino de todas las cosas (Juan1:3). El diseño perfecto (Salmo 19:1 y 2). La sostenibilidad divina (Hebreos 1:3). El propósito de la creación (Romanos 1:20).

La creación es una obra maestra que declara la soberanía absoluta del Creador.

En la historia

“El quita y pone reyes””, Daniel 2:21.

No hay poder terrenal que escape de su dominio-

Los eventos históricos dirigidos por Dios

El ascenso y caída de Babilonia

El establecimiento de Israel como nación

La venida de Cristo en el tiempo perfecto

La libertad humana bajo el control soberano de Dios

La historia de José

La crucifixión de Cristo

La profecía como evidencia de su soberanía en la historia

El decreto de Ciro

La destrucción de Jerusalén.

La historia como divina

La historia no es una serie de eventos al azar ni el resultado de decisiones humanas independientes.

Cada acontecimiento está dirigido por el Todopoderoso para que su voluntad perfecta se cumpla.

Dios es el único soberano sobre la historia.

La historia está diseñada para glorificar su nombre y cumplir su propósito redentor.

Todo está bajo el control soberano de Dios, quien obra para su gloria y el bien de su creación.

Existe una percepción errónea de que la soberanía de Dios y la ciencia están en conflicto. No proviene de Dios, sino de la limitación del razonamiento humano descontento de su revelación.

La ciencia no es un obstáculo para la fe, sino un testimonio vivo del orden perfecto y la sabiduría infinita del Creador.

La soberanía de Dios se manifiesta en cada rincón de su creación.

La ciencia tiene límites inherentes, pero no puede responder a las preguntas fundamentales del propósito y el origen.

El verdadero conocimiento, cuando está iluminado por la revelación de Dios, nos lleva a la adoración.

El orden del universo testimonio de un diseño divino

Desde la inmensidad del cosmos hasta las partículas subatómicas que conforman la materia, da testimonio de un diseño intencional y perfecto.

La ciencia y la fe convergen en la glorificación del único Dios soberano.

Dios desafía al hombre a considerar su poder

Desde el equilibrio termodinámico hasta la complejidad de la física cuántica, cada principio revela un diseño perfecto y un propósito divino.

Analogías entre las leyes naturales y los principios morales

Ley de causa y efecto. Ley de la conservación de la energía. Ley de la entropía y el orden.

Reflexión final: La ciencia, lejos de contradecir a Dios, es un medio para contemplar su gloria.

La ciencia revela cómo funciona la creación y apunta al Creador. Cada ley natural, desde la gravedad hasta la electricidad, refleja el orden perfecto de su soberanía.

La administración de YHVH es la expresión más sublime de su soberanía. Abarca desde las galaxias en los cielos hasta los asuntos más pequeños de nuestras vidas.

Aspectos fundamentales de su administración

Planificación: el diseño perfecto del Altísimo

Definición divina. Aplicación: Todo está perfectamente trazado por su sabiduría infinita (Isaías 46:10).

Organización: EL orden majestuoso del Supremo gobernante

Definición divina: El rey eterno establece el orden de su reino y de toda su creación.

Aplicación: El sustenta todas las cosas por la Palabra de su poder.

Dirección: El gobierno justo del Rey soberano

Definición divina: El Altísimo dirige su creación y su pueblo con justicia perfecta, sabiduría infinita y amor eterno.

Aplicación; Nos dirige a través de su Espíritu Santo.

Control y supervisión: El dominio absoluto del Todopoderoso

Definición divina: No deja nada al azar.

Aplicación: Su disciplina corrige a sus hijos, guiándolos hacia la justicia (Hebreos 12:6)

Rendición de cuentas: La justicia inquebrantable del supremo Juez

Definición divina: Como el Juez de toda la tierra, Dios exige cuentas de cada acción y decisión.

Aplicación: Cada hombre será juzgado conforme a sus obras

El rey eterno no solo gobierna, sino que administra su creación y su reino con perfección absoluta. Como el Rey de reyes y Señor de señores, su propósito siempre se cumple y toda su obra glorifica su nombre.

EN LA SALVACIÓN

La soberanía de Dios es evidente en la obra redentora

Dios declara su exclusividad como el único Salvador

Exclusividad de Dios. Único salvador, 1 Timoteo 3:16. Colosenses 2:9, Isaías 43:11, Isaías 35:4-6.

La seguridad e invulnerabilidad de la salvación

Por causa del sacrificio propiciatorio e irreversible de la salvación recibida por gracia a través de la fe en Yeshúa HaMashiaj.

Jesús afirma que, mientras para los hombres la salvación es imposible, para Dios todo es posible.

En ningún otro hay salvación

Hechos 4:11 y 12. No existe otro nombre ni otro camino que pueda ofrecer lo que solo Él puede dar.

En el Antiguo Testamento

Isaías 46:10. Isaías 43:11. Salmo 62:1.

La predestinación según el diseño del reino

¿Qué no es la predestinación?

No es un acto arbitrario de Dios., No implica azar, sino soberanía con justicia.

Dios estableció un diseño perfecto en el Mesías. La predestinación bíblica solo puede ser en Cristo. Es un decreto de Reino, no una ruleta espiritual

“… nos escogió en Él antes de la fundación del mundo…”, Efesios 1:4.

La predestinación no es un sorteo divino ni una elección sin sentido. Es el establecimiento eterno de3l diseño del reino.

“¿Acaso me complazco Yo en la muerte del impío, dice el Señor YHVH”?, Ezequiel 18:23).

El caso de Judas Iscariote es una evidencia perfecta de cómo la soberanía divina y la responsabilidad humana se interceptan sin contradicción.

Su traición cumplió las Escrituras, pero no lo libró de la sentencia. Su condena fue legar, justa y revelada.

La justicia de Dios frente a la injusticia de los hombres. Un cierre profético sobre la predestinación, juicio y Reino eterno

En un mundo gobernado por sistemas políticos corruptos, religiones contaminadas y agendas humanas disfrazadas de justicia, la justicia de Dios resplandece como única, absoluta y eterna.

La salvación no fue plan B.

Dos principios eternos del reino sobre la justicia de Dios. La justicia es un derecho, no un privilegio. La justica solo es rea cuando se aplica por igual a todos. Nadie está exento de Su justicia.

Por eso la predestinación no es injusticia.

El Reino viene a recordarnos que solo hay un JuezJusto.

La salvación del hombre no es el resultado desus méritos, obras o esfuerzos, sino una obra soberana, justa y absoluta de la gracia de Dios.

Fuimos víctimas la desobediencia de Adán, pero el Mesías vino a hacernos justicia.

ÉL es nuestra justicia. ÉL es nuestro decreto. ÉL es nuestra salvación.

EN LA PROVIDENCIA

Es el ejercicio continuo de su soberanía, mediante el cual preserva, gobierna y dirige toda laa creación.

Es la expresión a través de la cual sustenta, dirige y gobierna todas la creación.

Dios preserva y sustenta Su creación

El universo depende constantemente de la Palabra de Dios. Él no es un crador distante, sino un sustentador activo.

Dios provee para su creación

Dios gobierna y dirige los eventos

La providencia en las circunstancias adversas

Dios torna para el bien de su pueblo todo por su providencia.

No hay accidentes ni coincidencias

La providencia de Dios asegura que no existe tal cosa como el azar o las coincidencias.

Incluso los eventos que parecen aleatorios están bajo el control soberano de Dios.

Providencia y redención

La obra redentora de Cristo es el acto culminante de la providencia divina.

La venida de Cristo no fue un accidente, sino el cumplimiento de su plan soberano que había sido predestinado desde la eternidad.

La providencia de Dios es la demostración activa de su soberanía sobre todo lo creado.

EN LAS OPERACIONES

Todo lo que sucede en el universo opera bajo su voluntad. Un ejemplo claro de su soberanía se ve en la obra redentora de Cristo.

La soberanía de Dios en sus operaciones revela su autoridad absoluta para ejecutar su plan eterno sin limitación ni consulta externa.

Dios opera según su voluntad soberana

Todo lo que hace está de acuerdo con su propia voluntad y carácter.

La obra redentora de Cristo: el acto supremo de soberanía

Desde la eternidad, Dios planificó la redención y su propósito se llevó a cabo exactamente como lo había determinado.

La soberanía en la obra de la creación, donde todo fue hecho según su voluntad y propósito.

Dios en la preservación y sustento de la creación

Las operaciones soberanas de Dios no solo se limitan al acto de crear, sino también al de preservar  y sustentar lo creado.

Cristo es el centro de todas las operaciones divinas.

La soberanía de Dios en los corazones humanos

Lo hace sin violar su libertad para cumplir su voluntad.

No hay límites para las operaciones de Dios

No están restringidas por el tiempo, el espacio o las acciones humanas.

Nadie puede frustrar las operaciones de Dios

EN LA VOLUNTAD HUMANA

Esta voluntad humana no significa que Dios pierda el control, sino que, en su sabiduría perfecta, permite que las decisiones del hombre se alineen o contradigan su voluntad revelada, sin afecta su plan eterno.

El hombre en el ejercicio de su voluntad.

En su infinita sabiduría y amor, Dios otorgó al hombre la facultad de tomar las decisiones libres y responsables. Esta libertad no limita ni contradice el control soberano de Dios.

  1. La voluntad humana como un don divino

Esta voluntad moral es la base de la responsabilidad humana.

  1. La voluntad humana bajo la soberanía divina

La soberanía divina asegura que incluso las elecciones humanas formen parte de su propósito eterno.

  1. La responsabilidad del hombre por sus decisiones
  2. La soberanía divina y las elecciones humanas

La soberanía de Dios no anula la libertad humana. Segura que las elecciones contrarias a su carácter sean conocidas y utilizadas para cumplir su propósito eterno.

  1. Dios no es cómplice ni permite la iniquidad ni el pecado

En su santidad, no origina ni es cómplice.

  1. La libertad humana como un reflejo de la imagen divina

Este don le permite participar activamente en la obra de Dios y en su propósito eterno.

La voluntad humana es un regalo de Dios que permite elegir libremente entre el bien y el mal.

EN LA AMONESTACIÓN

Revela su autoridad, magnifica la justicia de Dios y su poder soberano.

  1. La amonestación y la justicia de Dios,
  2. La amonestación y la responsabilidad humana.

La reprensión no exime al hombre de su responsabilidad moral.

  1. Dios utiliza la incredulidad dentro de su plan eterno

Utiliza las decisiones humanas para cumplir su propósito eterno por su prognosis.

  1. La soberanía de Dios y su gloria en la amonestación.
  2. La soberanía de Dios y la responsabilidad humana: un equilibrio perfecto

La soberanía de Dios en la amonestación refleja su justicia perfecta y su autoridad.

EN LA REPONSABILIDAD HUMANA

La soberanía de Dios y la responsabilidad del hombre son verdades complementarias.

  1. La responsabilidad del hombre en la obediencia

Implica la obligación de actuar conforme a estos estándares, reflejando la santidad de Dios.

EN LA ORACIÓN

La oración, lejos de ser un intento por cambiar los planes de Dios, es una expresión de confianza en su soberanía.

La oración y la soberanía de Dios una colaboración divina.

El ser humano, bajo la soberanía de Dios, colabora con Él para traer su voluntad y propósito a la tierra. EL diseño de Dios delegó al hombre la responsabilidad de gobernar la tierra (Génesis 1:26-28). Este acto no disminuye su soberanía; al contrario, demuestra su autoridad suprema al decidir incluir al ser humano como su colaborador en su plan eterno.

Somos colaboradores de Dios.

La oración es un acto de humildad y dependencia.

La sinergia divina: colaboradores con Dios en su obra

El término sunegos no solo significa “colaboradores”, en un sentido simple. El prefijo sun implica “juntamente”, mientras que ergos hace referencia a la energía activa de Dios. Nuestra colaboración no depende de fuerzas humanas, sino de la energía divina impartida por su Espíritu Santo.

Sinergia, que significa “acción conjunta de dos o más ccausas cuyo efecto es superior a la suma de sus efectos individuales”.

Dios nos equipa sobrenaturalmente para cumplir su propósito. Esta capacitación está profetizada en Hechos 1:8.

La llenura del Espíritu Santo es un mandato, no una opción.

Ser colaboradores no puede lograrse bajo los parámetros de religiones humanas o tradiciones teológicas que anulan el poder del Espíritu Santo. Es necesario abandonar cualquier sistema que limite la obra del Espíritu Santo.

No es la religión, sino la relación con Dios por medio de su Espíritu lo que nos capacita.

Dios nos ha llamado y capacitado como colaboradores en su obra soberana, no con nuestras fuerzas, sino con su poder divino.

Como reyes, sacerdotes y embajadores, somos el Reino en dos pies, caminando en la tierra con Cristo como nuestra cabeza.

Cuando intercedemos y estamos pasando tiempo bajo la soberanía de Dios, reconocemos que Él tiene control absoluto de todas las cosas. La oración no es una herramienta para cambiar la voluntad de Dios, sino un medio para que su voluntad se cumple a través de nosotros.

El oficio del Espíritu Santo

No solo nos enseña a orar correctamente, sino que nos revela la mente de Dios.

La soberanía de Dios nunca se ve limitada en la oración; al contrario, es la base sobre la que la oración opera.

La oración nos transforma y nos alinea con su propósito. En su soberanía Dios ha determinado usar nuestras oraciones como parte del proceso para cumplir sus propósitos eternos.

Como hijos de Dios, debemos entender que no trabajamos aislados de Él, sino con Él.

La oración, entonces, es el mecanismo divino que conecta la autoridad del hombre en la tierra con el gobierno soberano de Dios.

Dios, en su soberaní, ha dispuesto que el Espíritu Santo sea nuestro ayudador y guía en la oración

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