«Y llevando su cruz, salió al lugar llamado de la Calavera, en hebreo, Gólgota; donde lo crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado, y Jesús en medio».
El pasaje del Evangelio de Juan volverá a ser parte clave de los servicios religiosos que este viernes se realizarán en las iglesias de todo el mundo y a las cuales millones de fieles acudirán para participar en la adoración de la cruz.
El rito, mediante el cual los creyentes reverencian o besan una imagen de un Cristo crucificado que se coloca especialmente a los pies de los altares de los templos, sirve para conmemorar la muerte de Jesús a manos del imperio romano y viene formando parte de la liturgia católica desde hace más de 1.500 años.
Sin embargo, el instrumento con el que fue ejecutado el carpintero de Nazaret, a las afueras de la ciudad de Jerusalén, no siempre fue objeto de veneración por sus seguidores ni mucho menos fue empleado como símbolo para identificarse.
